Los estudios realizados sobre la violencia demuestran que es aprendida y que en dicho proceso desempeñan un decisivo papel las experiencias que se viven durante la infancia y la juventud con las personas más significativas, con las que se establecen los primeros vínculos sociales, de allí lo importante que es para prevenir la violencia intervenir en el momento en el que se están aprendiendo estos primeros modelos sociales, porque a través de ellos se estructuran las relaciones sociales y se desarrollan las expectativas básicas sobre lo que se puede esperar de uno/a mismo/a y de otras personas, esquemas que tienen una gran influencia en el resto de las relaciones que se establecen.

Para comprender la especial relevancia que sobre este tema tienen los modelos que se proporcionan a la infancia conviene recordar que el ser humano nace con una gran plasticidad para adaptarse al entorno, que es máxima en las primeras edades y va reduciéndose con la maduración. El aprendizaje de la lengua refleja muy bien estos cambios. Algo similar sucede con los modelos y expectativas sociales básicos entre los que se encuentra el sexismo o su antítesis, la igualdad, que una vez aprendidos son muy difíciles de cambiar, actuando como una segunda piel.

Estos modelos y expectativas básicos aprendidos desde la infancia son utilizados para dar significado al mundo social y emocional propio y ajeno, incluirse o excluirse de actividades, cualidades o escenarios, interpretar las semejanzas y diferencias entre personas y grupos, juzgar como adecuado o inadecuado el comportamiento de los individuos que a ellos pertenecen, explicar por qué se producen los problemas que se viven, así como otras creencias normativas que desempeñan un decisivo papel en la autorregulación de la conducta, en lo que se piensa, se siente y se hace, pudiendo actuar incluso como expectativas que se cumplen automáticamente.

Los niños y las niñas que cuentan con experiencias educativas adecuadas desarrollan una visión positiva de los seres humanos, necesaria para: aproximarse al mundo con confianza, afrontar las dificultades de forma positiva y con eficacia, obtener ayuda o proporcionarla; condiciones que les protegen de la violencia.

Cuando están expuestos a la violencia pueden aprender a ver el mundo como si solo existieran dos papeles: agresor y agredido, dominado y dominador, percepción que puede llevarles a legitimar el control absoluto y la violencia al considerarla como la única alternativa a la victimización. Esta forma de percibir la realidad suele influir en el resto de las relaciones que se establecen, reproduciendo en ellas los esquemas inicialmente aprendidos.

Prevenir la violencia de género, por tanto, pasa por contribuir a una resocialización de nuestro concepto de amor, de los modelos amorosos que consideramos deseables y de los modelos femeninos y masculinos que consideramos atractivos.

Características de las relaciones seguras y sanas

Parejas

  • Tomar decisiones juntos.
  • Responsabilidades compartidas.

Igualdad económica

  • Tener la libertad de tomar decisiones con respecto al trabajo, la educación y el dinero.

Honestidad emocional

  • Sentirse seguro como para admitir y compartir miedos e inseguridades.

Respeto sexual

  • Aceptar que un “no” es una negativa.
  • Aceptar que las relaciones sexuales se viven entre sujetos iguales.

Respeto

  • Respetar el derecho a tener diferencias en cuanto a sentimientos, amigos y actividades.
  • Prestar apoyo a las metas de la pareja.

Apoyo, confianza y amor

  • Escuchar y comprender.
  • Valorar la opinión de la pareja.
  • Pensar y sentir que la felicidad del otro/a te hace feliz.

Características de las relaciones abusivas

Dominación

  • La persona abusadora decide por el otro/a.
  • Mentalidad de amo/sirviente.

Control económico

  • Negar la libertad de trabajar.
  • Retenerle o quitarle el dinero.

Manipulación emocional

  • Usar los celos, la pasión, el estrés y la frustración para justificar acciones.

Abuso sexual

  • Forzar a la pareja a hacer cosas en contra de su voluntad.
  • Utilizar sexualmente a tu pareja como si fuera un objeto a tu servicio.

Seguridad física

  • Respetar el espacio físico de la pareja.
  • Expresarse de una manera no violenta

Abuso físico

  • Pegar, ahorcar, dar patadas, pellizcar, tirar del cabello, punzar, torcer el brazo, hacer tropezar, morder, sujetar por la fuerza, usar armas…

Intimidación

  • Encantador(a) en público, amenazador(a) en privado.
  • Destruir bienes de propiedad y animales domésticos.
  • Restarle importancia al abuso.

Apoyo, confianza y amor

  • Escuchar y comprender.
  • Valorar la opinión de la pareja.
  • Pensar y sentir que la felicidad del otro/a te hace feliz.

Control

  • Insultos, juegos psicológicos.
  • Aislar a la pareja de sus amistades y seres queridos.

Esta información ha sido tomada del programa Women´s Work.

Puedes ampliar información con esta guía sobre la Violencia de género en las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes.

También te recomendamos este Informe sobre los malos tratos a las mujeres en España.

 

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