Se denomina violencia intragénero a aquella que en sus diferentes formas se produce en el seno de las relaciones afectivas y sexuales entre personas del mismo sexo.

La violencia que se da en las relaciones afectivas y sexuales que establecen dos personas es un ejercicio de poder y el objetivo de la persona que abusa es dominar y controlar a la víctima.

El maltrato y la violencia en el ámbito de las relaciones afectivas y sexuales no es una realidad exclusiva de las relaciones heterosexuales. A pesar de que la homosexualidad supone una ruptura con la heteronormatividad, a menudo se reproducen los patrones machistas, y aunque no la ejerza un hombre sobre una mujer, merece una atención particular.

En las parejas y en las relaciones formadas por dos hombres o dos mujeres se dan situaciones reales de violencia, tanto física como psicológica.

Esta violencia, llamada intragénero, permanece en el anonimato lejos de estadísticas y números, en unos casos porque las propias personas que la sufren no lo manifiestan ni la dan a conocer, y en otros porque a la propia sociedad, y en concreto a los agentes sociales les cuesta creer que exista violencia de género en las relaciones lésbicas y homosexuales.

En las relaciones entre personas del mismo sexo un hecho adicional susceptible de ser utilizado para controlar al otro/a es su homosexualidad o lesbianismo bajo chantaje de hacer pública su orientación sexual.

En una sociedad en la que todavía hoy hay muchas personas gays y lesbianas que no se atreven a reconocer públicamente su orientación, esta cuestión se puede convertir en un elemento más para ejercer el control, en este caso el temor constante de la víctima a verse “descubierto/a” en su entorno más cercano se convierte en una amenaza que le paraliza totalmente.

La invisibilidad que rodea estas situaciones de violencia puede ser debida a varias razones:

  • Las propias víctimas y/o agresores/as no se identifican como tales.
  • El miedo a denunciar y revelar la orientación sexual.
  • La homofobia social que, en muchos casos, dificulta a los agentes sociales la intervención y la protección de la persona LGTB agredida.

Si estás sufriendo una situación de violencia en tus relaciones afectivas y sexuales y aún sabiendo que no existe una solución fácil, sí hay cosas que puedes hacer para protegerte.

  • No ignores el problema. Habla con alguien. Parte del poder de quien te maltrata viene de estar protegido/a por el secreto. A menudo las víctimas sienten vergüenza y no desean que nadie se entere de sus problemas íntimos.
  • Aunque estas situaciones son complejas y difíciles no pienses que no se puede hacer nada y que estás totalmente desprotegido/a ante tu maltratador/a.
  • No te aísles y nunca te quedes solo/a ante el maltrato. Busca ayuda en la familia, amigos/as o en la asociación LGTB más cercana.
  • Vete de casa si convives con tu maltratador/a, y si esto no es posible procura estar acompañado/a, nunca solo/a. Ten dinero guardado.
  • Planifica por adelantado para saber lo que vas a hacer si eres atacado/a nuevamente.
  • Plantéate la denuncia: a pesar de las dificultades sociales y legales y del miedo, hay que romper con el silencio. Denunciar es un paso para salir del círculo de la violencia.
  • Si eres lesbiana los recursos contra el maltrato que existen en tu ciudad o pueblo para las mujeres también se pueden aplicar a tu caso.

En esta página puede encontrar más información y recursos útiles.

También puedes ampliar información sobre el tema descargando la guía Ver, evaluar, actuar. La violencia en las relaciones lésbicas y homosexuales

 

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